17 de Julio de 2026. CCC/Ecoceanos – El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) se encuentra en el centro de una controversia luego de que el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) detectara graves discrepancias en los informes oficiales relativos a la muerte de dos ballenas jorobadas en la pesquería de kril antártico por parte de la nave chilena Antarctic Endeavour de la empresa Pesca Chile S.A. Las incongruencias son tan graves que el propio Comité Científico de la CBI ha solicitado una investigación a fondo, así como la implementación de medidas urgentes para prevenir futuras capturas incidentales.
En un periodo menor a 15 meses, la nave chilena Antarctic Endeavour, de propiedad del empresario José Luis del Río – uno de los hombres más poderosos en el sector pesquero nacional – protagonizó dos muertes de ballenas jorobadas en el Océano Austral. La primera ocurrió el 1ro de febrero de 2024, y la segunda el 25 de marzo de 2025.
Según documentos oficiales, la primera captura fue clasificada como un caso de “liberación con vida”, mientras que la segunda como muerte por ahogamiento. Pero una revisión detallada de los reportes internos e informes internacionales revela una realidad mucho más preocupante que sugiere la implementación de una estrategia de ocultamiento de información por parte de la autoridades chilenas.
Dos versiones para la muerte de una sola ballena
El 1ro de febrero de 2024, el Antarctic Endavour subió a cubierta una ballena jorobada macho adulto que había quedado atrapada en la red de arrastre de media agua. Allí permaneció al menos unos 40 minutos mientras la tripulación intentaba liberarla. Durante el tiempo a bordo de la nave, el individuo fue manipulado y expuesto a condiciones que, según los expertos, resultan fatales para un cetáceo de ese tamaño.
Posteriormente, en Octubre de 2024, la delegación de Chile ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), presentó un informe en el que afirmó que esta ballena había sido “liberada con vida”. Sin embargo, reportes parcialmente entregados por el Sernapesca al Centro de Conservación Cetacea y Ecoceanos en el marco de la Ley de Transparencia evidencian una realidad muy distinta. Estos detallan que, al devolver la ballena al mar “solo se observó el cuerpo flotar, sin emitir soplos y/o movimientos”.
La diferencia abismal entre ambas versiones llamó la atención en mayo pasado del subcomité encargado de analizar la mortalidad incidental de cetáceos del comité científico de la CBI, que lo llevaron a concluir que “es poco probable que la ballena hubiera sobrevivido”, desmintiendo el informe chileno presentado ante la CCRVMA.
Las discrepancias no son menores porque de acuerdo a las normas del Grupo de Trabajo sobre Mortalidad Incidental Asociada a la Pesca de la CCRVMA (CCRVMA-IMAF), la captura de la ballena en 2024 debió haberse clasificado como mortalidad ya que el individuo fue izado a cubierta y manipulado intensamente. Sin embargo, la institucionalidad chilena optó por una clasificación que minimiza la gravedad del hecho y exime de responsabilidad a la empresa Pesca Chile S.A.
Los documentos entregados parcialmente por el Sernapesca también revelan que “la captura incidental de esta ballena no se encontraba declarada en la bitácora electrónica de pesca” del Antarctic Endeavour. Esto constituye una infracción grave a las normas establecidas por la CCRVMA.
Adicionalmente, Sernapesca también señala en sus reportes que la revisión de imágenes “no constatan el uso de dispositivos de exclusión de mamíferos marinos”, confirmando que la nave operaba sin el Dispositivo de Exclusión de Cetáceos (CED) que es obligatorio bajo la normativa de la CCRVMA.
Segunda ballena muerta: más irregularidades
El caso de la ballena muerta en 2025 es aún más grave. El 25 de marzo de ese año, ese mismo buque chileno, en la misma área, capturó incidentalmente una ballena jorobada juvenil. De acuerdo a la documentación revisada, el animal fue subido a cubierta cuando aun se encontraba dentro del copo – o parte final – de la red y luego fue liberado al mar, donde se observó flotando. Para este caso, se concluyó que la ballena habría muerto por ahogamiento. Una vez más, el Antarctic Endeavour operaba sin un CED, a pesar de que el armador había informado haber adquirido uno, pero “no estaba disponible a bordo” al momento del incidente.
Según el propio reporte del Comité Científico de la CBI, para este caso “no se dispuso de un informe de Sernapesca”. Esto es particularmente importante porque fue esa muerte la que motivó la querella penal que esa institución presentó en abril de ese año ante el Juzgado de garantía de Punta Arenas.
El informe de la delegación de Chile ante la CCRVMA presentado en 2025 también contiene una contradicción que llamó la atención de las organizaciones civiles. El documento señala que el sexo del ejemplar no pudo determinarse porque la región ventral “no era visible”. Sin embargo, el mismo informe afirma que “los pliegues gulares estaban llenos de kril”. Si la región ventral no era visible ¿cómo es posible que se haya podido determinar que los pliegues gulares, que se localizan en la zona ventral de la ballena, se encontraban llenos de kril? La incoherencia sugiere que, al menos, el informe podría presentar inconsistencias o que la observación científica no fue rigurosa.
Comité Científico de la CBI llama a investigar a fondo y actuar
El subcomité científico de la CBI sobre mortalidad incidental de cetáceos fue contundente en señalar que “las discrepancias en la notificación de las capturas incidentales por parte del buque chileno Antarctic Endeavour deben investigarse más a fondo”. Además, advirtió que “se deben implementar medidas para prevenir más capturas de ballenas”. Estas conclusiones son especialmente significativas porque provienen del principal cuerpo cientifico mundial dedicado a la investigación de cetáceos.
Una pesquería que se expande mientras las ballenas mueren
El caso del Antartic Endeavour no es aislado. Entre 2020 y 2021, tres ballenas jorobadas juveniles murieron en incidentes separados con naves pesqueras de kril. En 2024, al menos tres ballenas más, nuevamente juveniles, murieron al quedar atrapadas en las redes de los súper arrastreros, incluída la nave chilena Antarctic Endeavour.
El informe interno de Sernapesca revela que durante los lances diurnos de la faena de pesca de kril de esta nave en 2024, se avistaron ballenas con un promedio de 18 soplos por lance, llegando incluso a un máximo superior a 100 soplos en un solo lance. Esto evidencia que la pesquería de kril antártico se realiza en áreas de alta concentración de ballenas, que llegan al océano Austral para alimentarse del mismo crustáceo que las naves industriales extraen por cientos de miles de toneladas cada temporada.
Y la presión por aumentar las cuotas de captura solo promete aumentar. En octubre de 2025, Noruega presentó ante la CCRVMA una propuesta para duplicar la captura límite de kril antártico con el objetivo de aumentarla de 620 mil toneladas anuales a más de un millón. Aunque la propuesta fue rechazada por los miembros de la Comisión, en mayo pasado Noruega y China anunciaron que presentarán, en octubre próximo, una nueva propuesta para aumentar la captura anual de kril antártico a 1.1 millones de toneladas.
Mientras los intereses de la industria pesquera de kril aumentan, la CCRVMA no ha podido mantener medidas de conservación que son clave para proteger al kril antártico y todas las especies que dependen de él como su fuente de alimento.
En 2024, la CCRVMA fue incapaz de renovar una medida crítica que distribuía espacialmente la captura de kril. Como resultado, por primera vez en la historia, esta pesquería se vio obligada a cerrar la temporada anticipadamente luego que las flotas pesqueras capturaran en tiempo récord la cuota máxima anual de 620 mil toneladas. El fracaso de la CCRVMA para resolver este problema significaría que la pesquería de kril continuará siendo gestionada sin la aplicación de regulaciones precautorias. Una ironía si se considera que esta Convención basa sus objetivos de conservación y manejo en la aplicación del princpio precautorio.
Moratoria a la pesquería de kril y transparencia total
Frente a este escenario, el Centro de Conservación Cetacea y Ecoceanos hicieron un llamado para reiterar la urgencia de implementar una moratoria a la pesquería de kril antártico.
En el caso de Chile las razones son evidentes. Esta pesquería se desarolla en áreas de alta concentración de ballenas, incumpliendo regulaciones como el uso de dispositivos de exclusión de cetáceos, y los informes oficiales presentan contradicciones que socavan la credibilidad de todo el sistema de vigilancia y fiscalización.
Y en el plano general la moratoria es aun más urgente dado el interés de Noruega y China de duplicar las cuotas anuales de captura, así como la incapacidad de la CCRVMA para renovar las medidas de conservación orientadas a evitar la sobreexplotación de este crustáceo en áreas de alimentación clave para la fauna marina antártica, incluidas las ballenas.
Ambas organizaciones también exigen que Sernapesca entregue, de una vez y sin excusas, toda la información que les fue denegada en abril. Ese requerimiento es parte de un recurso de amparo que actualmente se tramita ante el Consejo para la Transparencia, el cual tiene como fecha límite el próximo 30 de septiembre para emitir su fallo.
Finalmente, las organizaciones hicieron un llamado a la ciudadanía y a la comunidad internacional a sumarse al llamado a establecer una moratoria a la pesquería de kril antártico y a mantenerse atentos a lo que resuelva el Consejo para la Transparencia.
