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El Gran Engaño: Cómo Noruega y China capturan la conservación para doblar las cuotas de pesca de kril antártico

Elsa Cabrera, directora ejecutiva Centro de Conservación Cetacea y Juan Carlos Cárdenas, director ejecutivo, Centro Ecoceanos

En octubre de 2025, durante la asamblea anual de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA en castellano, pero más conocida como CCAMLR), sus miembros recibieron una sorpresiva propuesta de parte de Noruega para aumentar las cuotas de captura de kril antártico. El objetivo era activar un nuevo “enfoque de gestión” para esta pesquería, que habría duplicado la captura límite anual de kril antártico (Euphausia superba), elevándola de 620 mil toneladas a más de un millón de toneladas. Este drástico aumento fue propuesto en el corazón de una iniciativa para la creación del Área Marina Protegida (AMP) del Dominio 1, liderada desde 2017 por Chile y Argentina. En su momento, diversos analistas señalaron que la propuesta noruega, mediante un mecanismo de apertura estacional, habría anulado de manera efectiva alrededor de la mitad de la AMP propuesta, convirtiendo al futuro santuario en un área más de pesca. Afortunadamente, fue rechazada.

Pero llegó 2026 de la mano de un reciente anuncio: ya no sólo Noruega, sino también China, presentarán conjuntamente una propuesta para aumentar las capturas de kril a 1.1 millones de toneladas anualmente. A cambio, se comprometen a apoyar la creación del AMP del Dominio 1. En un acto de extorsión diplomática, si CCAMLR rechaza nuevamente el aumento de cuotas, China mantendrá su veto histórico sobre la propuesta de AMP de Dominio 1.

Un mandato revolucionario

La CCAMLR fue creada en 1982 con un mandato que era revolucionario para la época. A diferencia de otros organismos de administración pesquera, su creación no tuvo como objetivo la gestión de las pesquerías por su rendimiento máximo sostenible, sino para proteger todo el ecosistema antártico mediante la aplicación del enfoque precautorio. Conocida inicialmente como la convención del kril, este organismo internacional tuvo como principal objetivo proteger a esta especie de la sobre explotación, con el fin de conservar poblaciones saludables de ballenas, pingüinos, focas, aves y otras especies marinas del océano Austral dependientes de este pequeño crustáceo.

Al igual que ahora, en la década de 1980 se produjo la denominada fiebre rosa, cuyo objetivo era incorporar al kril como una nueva fuente proteíca para alimentar a la humanidad. Sin embargo, los procesos de captura y procesamiento industrial de la época probaron no ser adecuados, por lo que dejó de ser una pesquería prioritaria. Los posteriores avances en la tecnología de captura y en los procesos de conservación a bordo de las naves, posibilitaron el desarrollo de una espectacular crecimiento de sus capturas en aguas australes y polares.

Cuarenta y cuatro años más tarde, la CCAMLR avanza peligrosamente hacia el fracaso de su mandato original, debido a la creciente presión política ejercida  por algunos países y su industria pesquera  – no sólo para aumentar – sino también para flexibilizar regulaciones establecidas bajo criterios científicos orientados a proteger el kril y todas las especies que dependen de él para subsistir.

Prueba de ello ha sido su incapacidad para declarar el Sistema de AMPs que el propio comité científico de la CCAMLR ha recomendado desde 2011. Tres de ellas, incluyendo la AMP del Dominio 1, llevan años congeladas pues este organismo internacional adopta decisiones solo por consenso, lo que significa que si un sólo país no está de acuerdo, las propuestas no son adoptadas.

La lección del Mar de Ross, una AMP debilitada

Aunque la única AMP creada por la CCAMLR, la del Mar de Ross en 2016, fue celebrada globalmente como un logro en el cumplimiento de su mandato, ésta fue aprobada tras un largo proceso de negociaciones que la debilitó profundamente. Mientras la propuesta original buscaba un área de restricción permanente para las pesquerías, la versión aprobada permite la pesca de investigación en áreas críticas con cuotas de captura que los mismos científicos de la CCAMLR consideran excesivas.

Todo indica que en 2026 la CCAMLR podría consolidar este esquema de creación de AMP, con medidas de conservación tan débiles, que los intereses de la mega industria pesquera no se verán afectados. Aker BioMarine, la empresa noruega responsable de la mayor extracción de kril antártico, afirmó que la posible creación del AMP del Dominio 1 debe establecerse “junto a un marco moderno de gestión pesquera basado en la ciencia”. En pocas palabras, esto significa que el precio para crear esta AMP será el incremento sustancial de la pesquería de kril antártico.

El pacto de Buckingham: el Rey de Inglaterra y John Kerry entran en escena

Sin duda, la propuesta noruego-china es una sapo difícil de tragar. Así también lo entienden sus proponentes, que en búsqueda de apoyo han llevado su influencia al más alto nivel.

En enero de 2026, se anunció el lanzamiento de la Ocean Stewardship Initiative (OSI). Entre sus socios fundadores se destacan la Sustainable Markets Initiative, fundada por el actual Rey de Inglaterra; las empresas Aker BioMarine y su filial Aker QRILL Company, el mayor operador de pesca de kril en el mundo, con el 52% de la captura total en 2025; y la empresa certificadora Marine Stewardship Council, responsable, entre otros, de certificar la pesquería de kril de Pesca Chile S.A., cuya nave, Antarctic Endeavour, ha matado dos ballenas jorobadas en menos de 15 meses durante las operaciones de pesca de arrastre de kril.

Tres meses más tarde, en marzo de 2026, Aker BioMarine anunció que el ex Secretario de Estado de EE.UU. y zar en temas de cambio climático, John Kerry, se unió a la Ocean Stewardship Initiative como un aliado clave, o “campeón”. En un comunicado de prensa, Kerry afirmó que “la colaboración entrega resultados y los conflictos lo opuesto”, cuya interpretación podría tomarse como “no enfrenten a la industria y mejor siéntense a negociar con nosotros”. Kerry, que durante años fue considerado como un aliado en el combate al cambio climático, ahora presta su prestigio para una campaña que busca duplicar la presión pesquera sobre el kril antártico, una especie que secuestra toneladas de de carbono anualmente, por lo que de su bienestar también depende la regulación del clima en el planeta. Esto es algo que Kerry pareciera haber olvidado mientras la industria pesquera compra voluntades que le resultan económicamente más rentables que cumplir con el límite de captura establecido para el kril antártico por el comité científico de la CCAMLR.

El “sello verde” del MSC que blanquea la muerte de ballenas

El “sello verde” o “ecológico” que acompaña este proceso de desregulación de la pesca de kril antártico estará a cargo de la Marine Stewardship Council (MSC), una organización certificadora que afirma que su objetivo es garantizar la sustentabilidad de las operaciones pesqueras. Sin embargo, ha certificado tanto a Pesca Chile S.A., a pesar de ser responsable de la muerte por enmallamiento de dos ballenas jorobadas entre enero 2024 y marzo 2025, como a la intensiva extracción de kril antártico por parte de Aker.

En 2025, la coalición de ONGs internacionales agrupadas bajo la Antarctic and Southern Ocean Coalition (ASOC) presentó una objeción formal a la recertificación de Aker, argumentando que sus operaciones no pueden ser sustentables cuando se concentran en áreas críticas de alimentación para especies amenazadas, tales como el pingüino emperador, el lobo fino antártico y diversas especies de ballenas que se encuentran clasificadas En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Aunque Aker y sus socios repiten constantemente que la propuesta noruego-china se fundamenta en la ciencia y no en la creciente demanda de kril para abastecer la industria nutracéutica, la de pienso para la acuicultura y hasta la de elaboración de alimentos de mascotas, lo cierto es que todo el esfuerzo pesquero se concentra en una diminuta área cerca de la Península Antártica. El resultado de esta abusiva pesquería es el registro desde el 2020 al presente, de al menos seis ballenas muertas por la acción de las grandes redes de arrastre industrial. Dos de ellas, responsabilidad directa de Pesca Chile S.A.

Bajo este sombrío escenario político y ambiental, en 2024 la CCAMLR no renovó una medida de conservación orientada a distribuir el esfuerzo pesquero en diversas áreas, por lo que la flota pesquera de kril continúa concentrando sus operaciones extractivas en las zonas con mayor agregación de kril, compitiendo directamente con las ballenas y demás especies. El resultado fue una nueva ballena jorobada muerta durante la temporada 2025 en la red de la nave chilena Antarctic Endeavour de Pesca Chile S.A., del holding Frío Sur.

Subvenciones que matan

La pesquería de kril antártico no sería rentable sin el apoyo masivo de los Estados. Un estudio publicado en Frontiers in Ocean Sustainability en febrero de 2025 analizó en profundidad el sistema de subsidios a las flotas pesqueras de 13 países miembros de la CCAMLR. Sus resultados desmienten la maquinaria propagandística de una industria que se autopromueve como “independiente y sustentable”.

Por ejemplo, Aker BioMarine ha recibido millones de dólares en subsidios de varias agencias gubernamentales e instituciones bancarias en forma de exenciones fiscales, préstamos descontados, subvenciones para investigación y apoyo en infraestructura. Por su parte, China se destaca como el mayor contribuyente a los subsidios de combustible para las pesquerías del océano Austral.

El motor que impulsa la carrera olímpica por el kril

Tras el fracaso de la CCAMLR en 2024 para aprobar la medida de conservación que distribuía espacialmente el esfuerzo pesquero para disminuir sus impactos negativos, en 2025 y por primera vez en la historia, la temporada de pesca cerró anticipadamente el 1 de agosto, tras alcanzar el límite de captura en un tiempo récord.

El motor que impulsa este nuevo ciclo de fiebre rosa es la creciente demanda de kril para la acuicultura industrial. Así lo revela un artículo publicado en Aquaculture Nutrition que afirma que el kril antártico constituye un sustituto efectivo de la harina de pescado. El estudio, financiado por la National Natural Science Foundation de China, concluye que la harina de kril “apoya el desarrollo de piensos acuícolas sostenibles”. En lenguaje geopolítico, esto significa que países como China, Noruega y Chile necesitan cada vez más kril antártico para alimentar la gigantesca y creciente industria acuícola. La conservación de los ecosistemas del océano Austral y la “sostenibilidad” de la pesquería de kril no forman parte de esta fórmula económica disfrazada de gestión ambiental.

Los impactos globales de la expansión de la salmonicultura industrial chilena

El  gobierno ultraconservador de Chile en estrecha asociación con las grandes corporaciones y transnacionales productoras de salmón, están implementando un agresivo plan para duplicar las actuales producciones y  exportaciones de salmónidos, que le permitirá  alcanzar los 2 millones de toneladas anuales de salmón en las prístinas regiones costeras de la Patagonia chilena al 2040.

Para ello el gobierno, y el parlamento bajo control del empresariado salmonero, están debilitando el sistema de protección y control ambiental, eliminando sanciones a las infracciones pesqueras. Un opaco y permisivo sistema de fiscalización estatal, funcional al plan de expansión salmonera, asegura que la producción de insumos para la acuicultura (harina de pescado de pelágicos, harina y aceite de kril extraídos del océano Austral y la península Antártica) se realice sin obstáculos.

A mayor crecimiento de la acuicultura, también aumentará la presión para capturar más kril antártico como insumo para los piensos. De manera similar a como ya lo hace Noruega y China, la industria nacional podría argumentar que necesita incrementar las cuotas de captura de kril en la CCAMLR para mantener la competitividad del salmón chileno en los mercados internacionales. Y con ello, el gobierno ultra neoliberal de José Antonio Kast podría terminar atendiendo el llamado del empresariado salmonero, priorizando los intereses exportadores por sobre la conservación del océano Austral y debilitando la histórica posición conservacionista de Chile en la CCAMLR.

Moratoriade la pesquería de kril: Única salida ambientalmente responsable

Frente a factores como la paralización de la CCAMLR, la extorsión de la industria pesquera y sus gobiernos, y la triple crisis global (cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación), el único camino que le permitirá a la CCAMLR cumplir con su mandato de conservación y rescatar su alicaída credibilidad es adoptar una moratoria a la pesca de kril antártico. Su adopción permitiría a la CCAMLR eliminar la extorsión en los procesos de decisión para la aprobación de las propuestas orientadas a consolidar un sistema de AMP en el océano Austral.

El primer paso fue dado el 28 de abril pasado, cuando el Parlamento Europeo aprobó una solicitud instando a la Comisión Europea a apoyar una moratoria de cinco años para la pesquería de kril antártico. Por otra parte, organizaciones como Sea Shepherd Global y la Captain Paul Watson Foundation (CPWF) han enviado expediciones a la Antártica para documentar cómo los barcos factoría de pesca de kril se concentran en la misma área de alimentación de las ballenas y demás especies marinas.

En octubre, los 27 miembros de la CCAMLR deberán tomar una decisión que definirá el futuro de la vida en el océano Austral y la protección de las especies antárticas. Si el paquete extorsivo de Noruega y China se aprueba, la cuota de kril se duplicará, la pesquería se concentrará aún más alrededor de la Península Antártica, y el AMP del Dominio 1 se aprobará pero debilitada, con zonas de pesca permitida y probablemente con fecha de caducidad, como ocurrió con la AMP del Mar de Ross. Como resultado, más ballenas continuarán muriendo, junto a la credibilidad de la CCAMLR.

Y aunque el rechazo de la CCAMLR a este verdadero chantaje disfrazado de negociación signifique que la AMP del Dominio 1 vuelva a ser bloqueada, se podrán abrir nuevos caminos para un proceso de negociación libre de extorsiones, basado en la ciencia y no en intereses políticos ni corporativos. Porque al final, en octubre la pregunta no será si se creará una nueva AMP en la Península Antártica, sino si la creación de áreas protegidas bajo la CCAMLR se basará en presiones económicas o en genuinos procesos de negociación basados en la ciencia y orientados a cumplir con los principios de conservación y aplicación del enfoque precautorio que sostienen a este organismo internacional.