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ONGs y científicos exigen a México revertir la flexibilización de las medidas de protección de la vaquita marina

Cerca de un centenar de organizaciones civiles y especialistas nacionales, regionales e internacionales exigieron a México revertir de inmediato el desmantelamiento de la protección de la vaquita marina, la especie de pequeño cetáceo en mayor peligro de extinción del planeta.

Ciudad de México (28 de Octubre de 2026) – A pocos días de que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES) evalúe formalmente el cumplimiento de las medidas implementadas por México para proteger a la vaquita marina (Phocoena sinus), la especie de pequeño cetáceo en mayor peligro de extinción, cerca de un centenar de organizaciones civiles nacionales e internacionales, así como científicos y especialistas, suscribieron una carta con carácter de urgente dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum. El documento liderado por la ONG Conservación de Mamíferos Marinos de México (COMARINO) con el apoyo del Centro de Conservación Cetacea (CCC Chile), exige revertir de inmediato un Acuerdo que deja sin protección contra las redes de enmalle a más del 80% de la zona de protección de la especie, reduciéndola a apenas 225 kilómetros cuadrados sin zonas de amortiguamiento.

La misiva será presentada también a la Secretaría de la CITES cuando se inicie, a comienzos de noviembre, la revisión formal de las medidas que México ha adoptado en el marco de su Plan de Acción de Cumplimiento.

Alerta de Extinción Histórica y Sin Precedentes

La carta destaca que, en agosto de 2023, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) emitió su primera Alerta de Extinción oficial en sus más de 80 años de historia. Este mecanismo creado por el Comité Científico de la CBI sólo se activa en casos donde la evidencia científica demuestra que una especie o población de cetáceos enfrenta un riesgo inminente de desaparición. En la misiva las organizaciones afirman “que la vaquita marina haya sido la primera y única especie en recibir una alerta de extinción desde la fundación de la CBI en 1946 evidencia de manera irrefutable la gravedad extrema de su estado de conservación, por lo que ignorarla constituiría un acto de negligencia históricamente imperdonable.”

Los datos científicos recientes confirman que apenas quedarían entre 5 y 13 ejemplares en el mundo, siendo la única amenaza significativa para su supervivencia la captura incidental en redes de enmalle.

Un retroceso fatal

El Acuerdo emitido recientemente por el gobierno de México reduce en aproximadamente un 86% el área de prohibición de redes de enmalle y crea un corredor de tránsito de 350 metros de ancho  a través de la Zona de Tolerancia Cero – un espacio que hasta ahora estaba estrictamente vedado tanto para el tráfico marítimo como para la pesca. Esta última medida no sólo socava los esfuerzos de vigilancia, sino que podría facilitar el acceso de embarcaciones ilegales a la zona más crítica para la supervivencia de la especie. Peor aún divide la zona en dos porciones a la mitad del polígono, lo que equivale a la perdida de la integridad del polígono  de máxima protección.

También autoriza la pesca con redes de enmalle fuera del área reducida, y en lugar de establecer zonas de amortiguamiento  se crea una “Zona de Uso Especial” adyacente y además  acorta el tiempo de prohibición de pesca nocturna. Adicionalmente, el Acuerdo acerca las redes mortales hasta los límites del pequeño polígono de Cero Tolerancia.

Ante esto, los firmantes de la carta afirman que “lejos de proteger a la vaquita marina, estas medidas incrementan exponencialmente el riesgo de que los últimos individuos queden atrapados en las redes y mueran, precipitando el colapso definitivo de la especie.”

El motor detrás de la catástrofe

La carta también aborda la raíz del problema, destacando que la vaquita marina ha sido llevada al borde de la extinción por la pesquería de totoaba (Totoaba macdonaldi), una especie de pez que también se encuentra en peligro crítico, cuyo buche o vejiga natatoria es altamente valorado en el mercado negro de Asia, principalmente en China.

La misiva agrega que un informe de la Agencia de Investigación Ambiental del Reino Unido (EIA), reveló que el comercio ilegal de buches de totoaba continua activo y que está aumentando en plataformas de redes sociales.

Al respecto las ONGs y especialistas afirman que “debido a que el totoaba y la vaquita marina son especies similares en tamaño, resulta imposible pescar al primero con redes de enmalle sin poner en peligro a la segunda, por lo que cualquier permisividad es una sentencia de muerte para la vaquita marina.”

El costo reputacional para México

La carta advierte que, de extinguirse la vaquita marina, México se convertirá en la segunda nación del mundo, después de China (con el delfín conocido como baiji), en dejar desaparecer para siempre una especie de cetáceo. “Este legado de extinción sería una mancha indeleble en la reputación ambiental del país,” afirma la misiva.

Además, subraya que México ha asumido compromisos internacionales bajo la CITES, la CBI, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y la UNESCO, que en 2026 reiteró su máxima preocupación por el estado crítico de la especie y advirtió que los avistamientos continúan ocurriendo fuera de zonas protegidas.

Demandas globales

La carta, que en su conjunto representa la voluntad de millones de personas alrededor del mundo solicita, entre otros, al gobierno de la presidenta Scheinbaum: revertir de inmediato la flexibilización de las medidas de protección; fortalecer la aplicación de la ley para asegurar su cumplimiento así como el desmantelamiento de la pesca ilegal y las redes fantasmas; combatir el comercio ilegal de totoaba, colaborando con otros países y exigiendo a las plataformas de redes sociales la eliminación inmediata de los anuncios de productos de totoaba; implementar y financiar alternativas de pesca; y reestablecer el monitoreo científico, facilitando el acceso de los científicos al hábitat de la vaquita marina.

Los adherentes a la carta finalizan concluyendo que “la extinción es, en definitiva, la máxima expresión de la bancarrota de un sistema social que, al permitir la continuación de la desaparición de la biodiversidad del planeta, nos lleva hacia nuestra propia autodestrucción”, por lo que “desregular no una opción legal ni ética frente a la amenaza de extinción” de esta especie.

 

Para mayor información contactar a:
Dra. Yolanda Alaniz
alanizy@yahoo.com