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Gobiernos y sociedad civil de América Latina se preparan en defensa de las ballenas

Entre el 21 y 22 de junio se reunieron en la capital Argentina, representantes de once gobiernos latinoamericanos ante la Comisión Ballenera Internacional (CBI) con el objetivo de definir una hoja de ruta para enfrentar, de manera coordinada y conjunta, la posición de la región durante la próxima reunión anual de este organismo internacional que se realizará entre el 11 y 14 de Julio en Jersey (Reino Unido).

Conocido como Grupo Buenos Aires (GBA), este conjunto de países miembro de la CBI se ha caracterizado desde su creación en 2005 por consolidarse como un bloque negociador clave al momento de adoptar decisiones respecto al futuro de las poblaciones de ballenas a nivel global.

Como parte del trabajo conjunto realizado entre los miembros del GBA y la sociedad civil de América Latina y El Caribe, cerca de 30 organizaciones no gubernamentales (ONG) de más de una decena de países entregaron a sus representantes en Buenos Aires una declaración conjunta a “fin de considerar las peticiones ciudadanas al momento de adoptar decisiones sobre el futuro de especies que son clave para el desarrollo económico de nuestras comunidades costeras; y que forman parte irremplazable del patrimonio ecológico, natural y cultural, así como de la soberanía de los Estados ribereños”.

Entre los catorce puntos destacados en el documento de las ONG como prioritarios para avanzar hacia la modernización de la CBI, la declaración adoptada por el GBA refleja un compromiso importante en varios de los temas pero también evidencia la necesidad de fortalecer ciertos aspectos relacionados principalmente a temas de fondo que afectan la gobernanza de la CBI.

PUNTOS DE ACUERDO

La defensa de la moratoria sobre la caza comercial de ballenas, el cierre de los vacíos legales que son utilizados por Japón, Islandia y Noruega para continuar la matanza y la promoción del uso no letal de las ballenas constituyen tres elementos en los cuales existe acuerdo entre lo adoptado por el GBA y lo solicitado por la sociedad civil latinoamericana.

Los elementos menos conflictivos al interior de la CBI fueron tomados por el GBA para desarrollar “una hoja de ruta hacia la creación de un clima de confianza” que busca acentuar “temas como cambio climático, degradación del hábitat, colisiones con embarcaciones y otras amenazas; así como continuar profundizando en el marco de la CBI el trabajo relacionado con el avistaje responsable de cetáceos, la ética y el bienestar animal”.

La declaración del GBA destaca la Estrategia Latinoamericana de Conservación de Cetáceos que fue adoptada en 2007, lo que coincide con la solicitud ciudadana de desarrollar un Plan de Acción para su implementación. La sinergia entre gobiernos y sociedad civil sobre esta materia constituye una valiosa oportunidad para avanzar de manera conjunta hacia el desarrollo de dicho plan.

El GBA también subrayó su “firme oposición al comercio internacional de carne de ballena y sus derivados”, reafirmando el compromiso de la región a la moratoria vigente sobre este tipo de mercado.

La necesidad de rescatar la participación ciudadana en la CBI del restrictivo, anacrónico y excluyente sistema actual de observador acreditado constituye un elemento importante de la declaración del GBA, que “sostiene la adopción de enmiendas al reglamento para ampliar la participación de la sociedad civil en la CBI”. En este sentido, el llamado de la sociedad civil a “asegurar el acceso a la información, la transparencia y la plena participación de las organizaciones de la sociedad civil en los diversos procesos institucionales de la CBI” se consolida como uno de los temas prioritarios durante la próxima reunión de Jersey.

MAYORES ESFUERZOS

El “rechazo a la creación de nuevas categorías de caza, así como el aumento u otorgamiento de nuevas cuotas de caza aborigen, que son destinadas a encubrir operaciones balleneras comerciales, como la realizada por Groenlandia en la actualidad”, fue uno de los requerimientos de las ONG que fueron ignorados en la declaración del GBA y que resulta relevante incluir como prioritario. En especial considerando que la flexibilización de la CBI en esta materia autorizó en 2010 a Groenlandia la captura de ballenas jorobada de una población que es utilizada de manera no letal por países que forman parte del GBA, como es el caso de República Dominicana. Mas aun, estas matanzas – de subsistencia aborigen – se encuentran altamente cuestionadas por encubrir propósitos comerciales.

El GBA tampoco quiso pronunciarse en la declaración sobre la posibilidad que Japón solicite cuotas de caza de “alivio” para comunidades afectadas por el terremoto y tsunami de marzo pasado. Sin embargo durante el debate entre la sociedad civil y los gobiernos al cierre de la reunión en Buenos Aires, quedó en evidencia que este tipo de propuestas no cuentan con el apoyo del bloque regional.

El documento del GBA también desconoce la solicitud de la ciudadanía de rechazar una controversial propuesta de resolución presentada por Estados Unidos y Nueva Zelanda que podría, entre otros, reanudar el fracasado proceso de negociación de 2010. Pero al igual que el punto anterior hubo oportunidad de confirmar durante el debate que para el GBA el proceso de negociación esta “muerto”.

Por otra parte, la necesidad de “avanzar hacia una real reforma de la CBI con el fin de adaptarla a las visiones e intereses de nuestro siglo” solicitada por las ONG fue tangencialmente abordado en la declaración mediante el “fortalecimiento de la CBI y de su agenda a favor de la conservación”.

La importancia que la región priorice el trabajo que realiza en el Comité de Conservación tampoco quedó reflejado en el documento del GBA. Este comité se reúne pocos días antes de la asamblea plenaria y es el único grupo de trabajo al interior de la CBI que está orientado exclusivamente a temas de gestión y uso no letal de cetáceos. Creado en 2003 con el apoyo de la mayoría de la Comisión, el Comité de Conservación constituye un orgullo para América Latina ya que fue una iniciativa liderada por México con el apoyo de los países de la región. En este contexto el GBA tiene la responsabilidad de fortalecer y consolidar dicho comité como el más importante y representativo de los intereses actuales de conservación y manejo no letal de cetáceos en la CBI.

La importancia de fortalecer la participación activa en la CBI de investigadores latinoamericanos comprometidos con la política de conservación y el uso no letal no recibió el apoyo esperado. Si bien las ONG destacaron que el objetivo es “priorizar los intereses de América Latina en materia de investigación no letal de cetáceos para que la agenda y decisiones adoptadas por el Comité Científico de la CBI no sean sesgadas por una composición desbalanceada del mismo”, el GBA se limitó a expresar su “apoyo a la cooperación regional para la investigación y el uso no letal de cetáceos”. Resulta fundamental y estratégico fortalecer este tema en la agenda del GBA.

A excepción de una mayor participación ciudadana en los procesos de la CBI, el tema de transparencia y la necesidad de avanzar hacia el fortalecimiento de la gobernanza de la Comisión quedó en deuda y es de esperar que sea incluido dentro de las prioridades del GBA para la próxima reunión de Julio.

A pesar de no estar explícitamente incluida en la declaración del GBA la solicitud ciudadana de “realizar las gestiones necesarias para contar con la participación con derecho a voto de todos los miembros del GBA durante la próxima reunión de la CBI”, el reciente pago de la cuota por parte de República Dominicana y Colombia refleja los esfuerzos realizados y destaca la urgente necesidad que países como Uruguay, Perú y otros, puedan asistir a la asamblea anual de la CBI en Jersey con derecho a voto.

Por: Elsa Cabrera, directora ejecutiva Centro de Conservación Cetacea, observadora acreditada ante la CBI desde 2001.