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ONGs en alerta por dichos de Subpesca en torno a recuperación de dos especies

Varias ONG ligadas a la defensa del medio ambiente expresaron su preocupación por el futuro de las medidas de protección para la ballena azul y el lobo fino del archipiélago de Juan Fernández, luego que la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) dijera a El Mostrador.cl que existen “sospechas” de la recuperación de ambos en territorio nacional.

Si bien la ballena azul es considerada una especie en extinción a nivel mundial, nuestro país decidió desde 1995 tomar ciertos resguardos para proteger ésta y otras especies marinas a través del decreto 255 de la subsecretaría, es decir, no puede ser capturada ni cazada durante los próximos 30 años.

“Sospechamos que la ballena azul está recuperándose porque la cantidad de animales que se está viendo ahora (en Chile) es mucho más notoria que la se veía antes”, señaló a este medio el biólogo marino de la Subpesca Francisco Ponce.

El temor de los ecologistas

Sin embargo, para Greenpeace; el Centro de Conservación Cetacea; el Centro Ecoceanos; el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA); y Veterinarios sin Fronteras (Barcelona, Cataluña), entre otras organizaciones ambientales, las declaraciones del funcionario son a lo menos “apresuradas y carentes de fundamentos científicos. ”

“Consideramos preocupantes que las arriesgadas declaraciones del señor Francisco Ponce, las cuales pudieran llevar a las autoridades nacionales a conclusiones erróneas sobre el estado de conservación de poblaciones de mamíferos marinos en Chile, tales como ballena azul y lobo fino de Juan Fernández”, señalaron a este medio.

Asimismo, plantearon que las declaraciones de la Subsecretaría pueden conducir en el futuro a la adopción de medidas y políticas que debiliten los esfuerzos nacionales e internacionales de conservación de especies de grandes cetáceos y pinnípedos (mamíferos acuáticos) que se encuentran en mayor peligro de conservación a nivel global.

El temor de los ecologistas tiene que ver con la percepción que las autoridades de gobierno se pueden formar del tema, porque en los próximos días comenzará la clasificación de especies según su estado de conservación, por parte de un comité multidisciplinario coordinado por la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama).

No hay suficiente información

En el hemisferio sur se han clasificado dos subespecies de ballena azul: la ballena azul verdadera (musculus intermedia) y la ballena azul pigmea (musculus brevicauda). Sin embargo, según los ecologistas, no existe suficiente información para tener una comprensión cabal del rango de distribución de ambas subespecies o su estructura poblacional.

Además, estudios indican que la taxonomía de ambas poblaciones continúa siendo incierta y podría cambiar en el futuro de acuerdo a estudios genéticos y conductuales.

En ese sentido las ONG proponen que para “lograr la efectiva recuperación y manejo no letal de la (s) población (es) de ballena azul en aguas chilenas y del Pacífico Sur, tendrá un conjunto de efectos políticos, ambientales, culturales y de generación de oportunidades socioeconómicas para las comunidades y regiones costeras”.

Para ello creen que se requiere de la necesaria construcción de una visión de país y de políticas de desarrollo sostenible y equitativas, basadas en el enfoque ecosistémico, criterio precautorio, la argumentación científica y el cumplimiento de la legislación nacional y de los acuerdos internacionales.

“Ello permitirá que tanto las poblaciones de ballenas azules como las de lobo fino de Juan Fernández recuperen su rango de distribución geográfica, abundancia y diversidad genética en el largo plazo”.

En la actualidad, las poblaciones de ballena azul del hemisferio sur (verdadera y pigmea) se encuentran protegidas de la caza comercial y el comercio internacional por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), respectivamente.

Adicionalmente, la ballena azul verdadera se encuentra clasificada como “en peligro”, y la situación de la ballena azul pigmea se encuentra catalogada como “datos insuficientes” por la Unión Mundial para la Naturaleza.

El lobo fino de Juan Fernández

En tanto, la preocupación del lobo fino de Juan Fernández (Arctocephalus philippi) se debe a que es la única especie endémica de pinnípedos existente en aguas chilenas. Su población se encuentra en el archipiélago de Juan Fernández y las islas Desventuradas (San Félix y San Ambrosio), registrándose la presencia ocasional de ejemplares en el sur de Perú y la costa de Chile continental, entre la Tercera y la Quinta Región.

Su población estimada es de aproximadamente 8 mil ejemplares, lo que contrasta con una población original estimada en 5 millones de ejemplares, la cual fue desvastada por las operaciones de caza indiscriminada iniciada en 1687, lo cual hizo que se la declarara extinta alrededor de 1900.

A partir de 1965 fueron redescubiertos algunos ejemplares en el archipiélago de Juan Fernández, desarrollándose diversas iniciativas de conservación, tanto gubernamental como de organizaciones ambientalistas nacionales e internacionales. Actualmente no existe una acabada información sobre su estado de conservación, abundancia y sus principales interacciones ecológicas.

Debido a su acotada distribución geográfica y pequeño tamaño se estima que la población de lobos finos de Juan Fernández es altamente susceptible a perturbaciones antrópicas (competencia con la pesca industrial, enmallamiento, contaminación marina, caza ilegal, etc.,) o naturales (alteraciones oceanográficas, competencia con otras especies de pinnípedos, enfermedades) que pueden afectar, según los especialistas, de manera catastrófica su situación de lenta recuperación.

Fuente: El Mostrador