Proyecto Alfaguara

Los antiguos balleneros que operaban en aguas chilenas llamaban a la ballena azul Alfaguara. El proyecto Alfaguara está orientado a promover la conservación de la ballena azul en aguas chilenas a través de programas de investigación, educación y fortalecimiento comunitario.

Cuando en 2003 explorábamos la costa noroeste de la Isla de Chiloé, en el norte de la Patagonia chilena, en busca de ballenas francas australes, nunca imaginamos que nuestra expedición nos llevaría a encontrarnos con el animal más grande que jamás haya existido en el planeta.

Ese inesperado encuentro marcó el comienzo de una nueva misión: dar voz a un gigante silencioso que había sido casi olvidado en el Pacífico suroriental. Así nació el Proyecto Alfaguara, un nombre que los antiguos balleneros de Chile usaban para referirse a la ballena azul (Balaenoptera musculus). Durante más de 20 años, hemos trabajado para transformar esa palabra, cargada originalmente de explotación, en un poderoso símbolo de conservación y esperanza.

Hoy, gracias a la investigación científica no letal, la cooperación internacional y el apoyo de personas como tú, hemos logrado aumentar significativamente el conocimiento sobre la población de ballenas azul presente en Chile, fortalecer alianzas clave y proponer medidas concretas para su recuperación a largo plazo. ¡Te invitamos a sumarte! Cada apoyo nos acerca a un océano donde estos gigantes vuelvan a nadar seguros frente a nuestras costas.

Fotografía: (c) Bárbara Galletti/CCC

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Llevar al borde de la extinción a la especie más grande del planeta es una herida que aún podemos reparar. Por eso, durante más de dos décadas, hemos trabajado para estudiar a las alfaguaras que visitan Chile y proponer medidas de conservación que les permitan recuperarse. Y tú puedes ser parte. Juntos, estamos a tiempo de asegurarles un futuro.

Desde 2004, hemos estudiado a las ballenas azules que llegan al noroeste de Chiloé para alimentarse durante el verano austral. Fotografía: (c) Elsa Cabrera/CCC

La importancia del proyecto se destaca por la catastrófica historia de las ballenas azules en el hemisferio sur. Diezmadas por la caza industrial, más de 330,000 individuos fueron capturados solo en esta región, reduciendo la población en más del 97 por ciento. A pesar de recibir protección internacional en 1966, la caza ilegal persistió hasta finales de la década de 1980, y la especie sigue clasificada En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Descubrir la presencia de estos gentiles mamíferos marinos frente a la costa noroeste de la Isla de Chiloé no solo fue una profunda sorpresa, sino también un llamado a la acción.

Supimos inmediatamente que teníamos que regresar al área para comprender su presencia, su uso del hábitat y las amenazas que enfrentan. Todo con el objetivo de contribuir de manera significativa a su recuperación y conservación a largo plazo.

Por eso desde 2004 hemos desarrollado sistemáticamente el Proyecto Alfaguara, convirtiéndolo en el estudio científico sobre ballenas azules más largo en la historia de Chile.

Creemos que tenemos la responsabilidad ineludible de no permitir que ninguna especie desaparezca por nuestra causa. Menos aún la ballena azul, el animal más grande que jamás haya habitado el planeta. Lo que nos mueve es que sepas que tu participación es clave para proteger a las alfaguaras y darles un futuro.

La presencia de madres con crías en el noroeste de Chiloé es una señal de esperanza para la recuperación de las alfaguaras. Fotografía: (c) Bárbara Galletti/CCC

Hemos implementado el Proyecto Alfaguara con una estrategia holística y multifacética, estructurada en cinco objetivos centrales:

Investigación Científica: Realizamos inspecciones marinas sistemáticas —y, en ocasiones, aéreas— para identificar hábitats críticos, monitorear la salud y el comportamiento, y estimar la abundancia y tendencias poblacionales. Para ello utilizamos recolección de fotoidentificación individual, muestras de piel y grasa (biopsias) y fotogrametría con drones, realizadas anualmente durante la temporada de alimentación.

Conservación: Utilizamos nuestros hallazgos científicos para desarrollar y promover medidas de conservación para las ballenas azules y su hábitat. Esto incluye la implementación de una medida especifica para esta especie En Peligro en el reglamento de avistaje, que establece una distancia mínima obligatoria de 300 metros para las operaciones de avistamiento desde embarcaciones; también documentamos las amenazas que enfrenta la especie, como colisiones con buques y los impactos de la salmonicultura; y estamos trabajando para promover la adopción de una moratoria a la expansión de la salmonicultura en la Patagonia y la reducción obligatoria de la velocidad de las embarcaciones en áreas críticas durante la temporada de alimentación de la ballena azul.

Cooperación: Fomentamos la colaboración a múltiples niveles, trabajando estrechamente con autoridades nacionales, construyendo puentes con científicos internacionales a través de plataformas como el Catálogo de Ballenas Azules del Hemisferio Sur de la Comisión Ballenera Internacional (IWC), y asociándonos con organizaciones como el Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina, entre otros.

Educación y Empoderamiento: Creamos conciencia a través de iniciativas con las comunidades locales y autoridades sobre el valor ecológico y cultural de las ballenas de la región y la importancia de su conservación. El proyecto también ha proporcionado formación integral para el ecoturismo marino responsable, ayudando a operadores turísticos de Puñihuil a desarrollar medidas que han convertido a esta localidad en el único destino turístico del país que opera con regulaciones orientadas a no impactar la fauna avistada.

Cada año, entre enero y marzo, realizamos inspecciones marinas a bordo de la embarcación Alfaguara. Tras más de 20 años, hemos acumulado más de 200 inspecciones, 1,200 horas y 18,000 kilómetros navegados, logrando avances clave en el conocimiento y conservación de la ballena azul en Chile.

Durante su estadía en Chiloé, las ballenas azules fertilizan con sus heces el agua oceánica con nutrientes como el hierro y el nitrógeno que son esenciales para el florecimiento del fitoplancton y la mantención de la red trófica marina. Fotografía: (c) Elsa Cabrera/CCC

El patrón de pigmentación en cada ballena es único. Es su huella digital. Y nos permite foto identificarlas individualmente. Fotografía: (c) Elsa Cabrera/CCC

Desde 2004, hemos estudiado a las ballenas azules que llegan al noroeste de Chiloé para alimentarse durante el verano austral. Fotografía: (c) Elsa Cabrera/CCC

En 2026, integramos el estudio de ballenas con dron para conocer más sobre el tamaño y la condición corporal de las alfaguaras que se alimentan en el noroeste de Chiloé. Fotografía: (c) Bárbara Galletti/CCC

Cada año, entre enero y marzo, realizamos inspecciones marinas sistemáticas a bordo de la embarcación Alfaguara. Tras más de 20 años, hemos completando más de 200 inspecciones, con un esfuerzo total de más de 1,200 horas y 18,000 kilómetros navegados. Como resultado, hemos alcanzado logros significativos, entre ellos:

Identificación de un área crítica de alimentación: establecimos científicamente que las aguas del noroeste de Chiloé albergan una de las tasas más altas de avistamiento de ballenas azules en todo el hemisferio sur, confirmando que es un área de alimentación vital donde las ballenas se alimentan predominantemente de kril (Euphausia vallentini). También registramos heces ricas en nutrientes en aproximadamente una cuarta parte de los avistamientos.

Creación de un catálogo de fotoidentificación individual emblemático: para 2017, nuestro catálogo contaba con más de 600 ballenas azules individuales y ha aumentado cada año desde entonces, convirtiéndose en el más numeroso del hemisferio sur. Este archivo, basado en los patrones únicos de pigmentación en los costados de cada ballena, permite el seguimiento individual y el monitoreo de su historia de vida. Alrededor del 30 por ciento de las ballenas azules regresan cada año, revelando una alta fidelidad al sitio y destacando la importancia crítica de esta área de alimentación.

Primeras estimaciones poblacionales y tendencias preocupantes: Realizamos la primera estimación de abundancia para esta población (±760 ballenas azules). Más recientemente, un análisis de marcaje-recaptura utilizando conjuntos de datos combinados estimó una superpoblación de aproximadamente 1,100 a 1,200 individuos. Sin embargo, también se detectó una disminución significativa de alrededor del 3% anual entre 2004 y 2017. Por ello en mayo de 2024, el Comité Científico de la CBI formalmente dio la alarma sobre esta disminución poblacional del 36% en su área de alimentación austral durante los últimos 14 años. Este llamado de atención destaca la necesidad de fortalecer el trabajo con las autoridades para reducir las amenazas presentes en la zona de alimentación.

Investigación genómica y aclaración de subespecies: Hemos recolectado muestras de piel y grasa. Estas se incluyeron en el estudio genético más completo de ballenas azules realizado hasta la fecha en Chile. El estudio, publicado en Animal Conservation en 2024, confirmó la divergencia entre las ballenas azules del Pacífico oriental, del Pacífico Indo-occidental (ballenas azules pigmeas) y de la Antártica, al tiempo que sugiere que las ballenas azules del Pacífico suroriental podrían pertenecer a una nueva subespecie, conocida extraoficialmente hoy como “ballena azul chilena”, una nueva perspectiva que justifica futuras investigaciones.

Salud, comportamiento y amenazas actuales: Hemos documentado preocupaciones significativas para la conservación, incluyendo la presencia de lesiones en la piel y observaciones de ballenas azules delgadas, lo que plantea preguntas urgentes sobre posibles causas subyacentes como la contaminación del agua y la reducción de la disponibilidad de presas. Basándonos en datos disponibles desde 1995 y nuestra participación directa en respuestas a varamientos desde 2003, hemos registrado que al menos diez ballenas azules han varado en la costa del sur de Chile, con tres de estas muertes atribuidas a colisiones con embarcaciones. Estos hallazgos son especialmente alarmantes dada la rápida expansión de la industria salmonera y el aumento de cruceros turísticos en la Patagonia chilena, ambos factores que han contribuido a un aumento sustancial del tráfico marítimo de grandes buques.

Investigación fundamental para la gestión de ecosistemas: Más allá de las ballenas, realizamos evaluaciones de referencia de especies costeras y terrestres en la bahía de Puñihuil en 2007. Simultáneamente, llevamos a cabo un estudio pionero para evaluar la capacidad de carga recreativa para el turismo de avistamiento de pingüinos en las colonias reproductivas de los islotes del Monumento Natural Puñihuil. Los hallazgos de esta investigación fueron fundamentales para colaborar con los operadores turísticos locales en el establecimiento de regulaciones específicas para el lugar, destinadas a salvaguardar las colonias reproductivas del pingüino de Humboldt (En Peligro) y del pingüino de Magallanes (Preocupación Menor). Estas medidas se han aplicado con éxito desde 2009, posicionando a Puñihuil como el único destino de avistamiento de fauna silvestre regulado en Chile.

Estudio de evaluación de salud para la condición corporal: en 2026 incorporamos el uso de fotogrametría con drones para medir la longitud y la condición corporal de las ballenas azules. Esta técnica no invasiva, eficiente y de bajo costo nos ayudará a aumentar nuestro conocimiento sobre el estado de salud de esta población y a comprender mejor su comportamiento en el área de alimentación.

Cada temporada de trabajo nos confirma que el apoyo de personas como tú es la razón por la cual hemos construido el programa de investigación y conservación de ballena azul más importante de América Latina. Hemos podido reunir la información crítica para revelar tendencias poblacionales alarmantes y convertirlas en propuestas de conservación respaldadas por la ciencia. Apoyar este proyecto no es solo financiar una investigación, es ayudar activamente a proteger al animal más grande del planeta para que no solo sobreviva, sino para que prospere.